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>> MI TRAYECTORIA >>

Nací hace ya algunos años en el seno de una familia católica; una familia que, como todos sabéis, se sentía orgullosa de estar establecida en esta ciudad. Una familia de la que heredé mis principios y valores, aprendiendo junto a mis hermanos, de mis padres, que nada hay mas importante que el servicio a los demás.

Como tantos y tantos niños de Gandia, me eduqué en los Escolapios, a los que les debo mi primera formación. Compartí pupitre y delantal con la mejor gente de Gandía; me siento orgulloso de pertenecer a un curso de excelentes personas y profesionales que han dejado huella en Gandía.

Inicié mi formación académica en la escuela de Arquitectura de Valencia, pasando después por Madrid donde tuve como maestros a los mejores arquitectos de la época. 

Ya como arquitecto, desarrollé mi profesión en Gandia como arquitecto municipal, construyendo edificios públicos y urbanizando sus calles y plazas. Mi objetivo como arquitecto joven con ilusiones y muchas ganas de trabajar, era el de mejorar la arquitectura y el urbanismo de mi ciudad.       

En el año 1.997, y con la confianza sobre todo de una gran persona y político, me incorporé al mundo de la política. Con ilusión, para seguir trabajando por y para mi ciudad; en esa maravillosa etapa, descubrí y aprendí que son los problemas y los fracasos los que nos hacen más fuertes, y desde entonces los consideré como compañeros indispensables para poder alcanzar los objetivos que me había propuesto.

Descubrí, cuanto bien se puede hacer desde la política, entendida esta, siempre con unos principios e ideas que han ido conformando mi patrimonio personal.

Con el tiempo he evolucionado. Nací en el seno de una familia normal establecida en Gandia, aprendiendo de ella el servicio abnegado por los demás.

Como tantos y tantos niños de Gandia, me eduqué en los Escolapios, hasta que inicié mi formación académica en la escuela de Arquitectura de Valencia, pasando después por Madrid donde tuve como maestros a los mejores arquitectos de la época. 

Desarrollé mi profesión en Gandia como arquitecto Municipal construyendo edificios públicos y mejorando su ambiente urbano actuando sobre calles y plazas; Finalmente me incorporé al mundo de la política para trabajar por mi ciudad, y aprendí que son los problemas y los fracasos los que nos hacen fuertes, ya que son los compañeros de viaje necesarios para poder llegar lejos.

Os aseguro que siempre he mantenido mis principios y actitudes tanto personales como políticas. Vosotros y otros muchos sois testigos directos de lo que estoy afirmando, y mi mayor decepción, porqué no decirlo, ha sido que el Partido en el que me formé políticamente, haya actuado como lo ha hecho, sin tener en cuenta nuestro trabajo, nuestro compromiso con Gandia y sobre todo sin tener en cuenta los resultados que desde hace ya tiempo hemos ido consiguiendo, ganándonos el aprecio de la gente de Gandía hasta llegar a ser, por primera vez en la historia de nuestra democracia el Partido más votado en Gandia en las últimas elecciones.

Pero no podía permanecer unido a aquellos que no respetaban Mi Ciudad, a aquellos que no aceptaban las decisiones adoptadas democráticamente por sus órganos y no cumplían sus propios estatutos.

No podía ser cómplice de aquellos que quieren vender la representatividad de los vecinos de Gandia por un plato de lentejas, por obtener beneficios desde una empresa, desde un negocio; y yo os pregunto:

¿Cómo puede defender a la ciudad aquel que llega a aceptar estas y otras tropelías contra sus vecinos?

¿Cómo se puede defender a Gandia, si se priman los beneficios de un negocio sobre el bienestar del conjunto de todos sus habitantes?

¿Qué intereses están detrás de quien quiere conseguir el poder a cualquier precio, repartiendo dinero a espuertas y atacando a la dignidad de las personas al considerarlas comprables?, ¿qué se esconde detrás de todo esto?

Al tener claras cuales eran la mayor parte de las respuestas a estas preguntas y por supuesto al no estar dispuesto a aceptarlas, ( ¿como iba a estar dispuesto a que mi ciudad fuera dirigida por intereses que no tenían nada de políticos?, ¿como iba a aceptar que mi ciudad fuese manejada por ciertos personajes desde Xàtiva y Valencia?), me suspendieron de militancia.

Se dieron mucha prisa, como nunca se había hecho desde ese Partido, y SE EQUIVOCARON.

No aceptan que la democracia es la única forma de ejercer un  gobierno legítimamente.

Fui crítico y me suspendieron de militancia. Se equivocaron.
La democracia es la única forma de gobierno legítima.

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viernes, 22 de junio de 2007