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Personajes Propios
Es momento de pensar en aquellos que me
influyeron, que me enseñaron con su ejemplo, que mi ciudad
debía apostar decididamente por un futuro mejor. Son los
hombres con visión de futuro que mostraron como se puede dar
a nuestra Ciudad el empuje necesario para conformar un
futuro mejor conciliando tradición, apertura y modernidad.
Me enseñaron que en política se sirve a los
demás. Ellos me enseñaron, a mí, un pequeño mocoso, a
amar Gandia y a estar orgulloso de Ella. Gracias a
ellos, hoy en día estoy en política, y mi única política es
Gandia.
Mi Gandia
es la de
Alfonso de Aragón llamado
el Vell, ¡que
extraordinario nombre! que hizo de Gandia un centro de
cultura y mandó edificar nuestros monumentos primordiales.
La de la
Duquesa María Enríquez cuya
finura espiritual y personal insufló lo mejor que hoy tiene
Gandia.
La del Político. Embajador de Europa
S.
Francisco de Borja.
Mi Gandia
es La de
Ausiàs March, ese enorme
poeta, enamorado del amor de sus tensiones delitos y dolores
y de
Joanot Martorell, caballero de las armas y de la
prosa, quien según Cervantes escribió el mejor libro del
mundo, y que no dudó viajar hasta Inglaterra, en aquel
entonces, para pedir justicia.
La de
Roís de Corella, precursor del
humanismo, sensible amante de la literatura que aportó
modernidad a la lírica medieval.
La de
Vicent
Ferrer
y de
Roberto Costa,
embajadores de Gandia para los pobres del mundo.
Mi Gandia
es la del
Beato Andrés Hibernón,
humilde portero y santo de Todos los de Gandia.
La de
Josep Rausell, Alcalde, quien
abrió la ciudad al futuro, y la de su opositor,
Vallier,
quien nos ha legado en su herencia nuestra hermosa casa de
la Cultura.
La de
Sinibaldo Gutiérrez Más a quien
le debemos nuestro puerto.
La de
Pepe Camarena, maestro que nos
hizo amar nuestra tierra,
Joan Climent
poeta e
incansable defensor de una Gandia bella, y la de mi padre
Tomás Mut, tercero de los hijos predilectos quien estuvo
toda su vida al servicio de los que sufrían.
La de
Joan
Pellicer
que ya forma parte de nuestros montes plantas y paisajes.
La de
Salvador
García
"Panxa Verda",
guitarrista excepcional en una ciudad de músicos.
Mi Gandia
es la de
D. Joaquín Ballester
alcalde de Gandia quien se arruinó entregando su patrimonio
personal a los mas pobres con el, siempre, el
Padre
Ferris de quien hoy recupero su memoria ensuciada, el
mismo día que recuperamos entre todos el espacio perdido del
teatro para Gandia.
Y también es la de aquellos
ciudadanos de Gandia que destacan especialmente en
sus diferentes ámbitos profesionales:
Antonio Pellicer;
Gonzalo Martínez;
Gimeno; Amparo Hontanilla;
Raúl Bravo;
Nasio Bayarri;
Josep Piera;
Victor Cucart;
Pepe Lull; la
saga Misteri;
Emilio “El Zurdo”;
A. Morant;
José Andrés Ibáñez; y
tantos otros…
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Mi Ciudad

Quiero una Gandia dinámica, quiero
innovación y creación, quiero luchar contra la injusticia.
Y voy a defender valores tales como equidad, orden, méritos,
trabajo, responsabilidad, tolerancia y solidaridad.
Quiero entender que quien me critique no es
un enemigo, sino un ciudadano o ciudadana cuyos argumentos
deben ser escuchados.
Quiero una ciudad, repito, donde los hombres
y las mujeres tengan los mismos derechos donde no exista
sumisión de la mujer, por ello desde aquí afirmo que
aquellos que quieran someter a sus esposas, no tendrán sitio
en la Gandia que queremos.
Quiero una ciudad en la que aquellas mujeres
que opten por trabajar puedan dejar a sus hijos en centros
adecuados. Quiero una ciudad en la que la maternidad no sea
un impedimento para que la madre pueda trabajar sin ningún
tipo de problema.
La Gandia que propongo es aquella que cuida
de todos los niños, mientras sus padres no se puedan ocupar
de ellos porque trabajan, puedan estudiar y realizar
actividades complementarias para su formación sin salir de
su propio colegio. Creo que es fundamental aprovechar los
recursos escolares de los que disponemos.
Quiero una ciudad donde el deporte no sea un
reducto reservado solo a los jóvenes o a las minorías,
quiero que el deporte se convierta en una escuela de salud y
de la vida, porque los valores del deporte van más allá de
la edad, del sexo, de la clase social, el deporte es una
ética universal.
Quiero una ciudad en la que todos puedan
optar a una vivienda digna, porque hasta ahora quien
gobierna nuestra ciudad no ha sido capaz de resolver este
problema, y en cambio ha despilfarrado malvendiendo el
patrimonio de todos los gandienses. Habrá que pedirles
cuentas.
Quiero una ciudad de propietarios, porque los
que acceden a la propiedad, siempre respetan su inmueble, su
espacio, su medio. Por ello, siempre nos hemos opuesto a la
política de vivienda del Gobierno Municipal que defiende el
derecho a superficie sobre el derecho a la propiedad.
Quiero una ciudad que otorgue mayores
derechos a los niños discapacitados para que ellos también
tengan derecho a un mundo de oportunidades.
Quiero una ciudad con accesibilidad
universal; que todo lo material e inmaterial sea accesible
para todos, pero sobre todo accesible para aquellos que por
su discapacidad tienen dificultades para realizar una vida
de relación con el resto de sus vecinos. |
Mi Gandia Virtual y Real

Si queremos que nuestra ciudad sea un proyecto por todos
compartido, desde ya, debemos pasar de una Gandia Virtual a
una Gandia Real.
La Gandia Real es aquella en la que cada uno
recibe lo que se merece, es la Gandia que hará más por
aquellos que quieran avanzar y menos por los que no quieran
hacer nada. Es la ciudad de los derechos y de los deberes.
Nuestra sociedad, no puede aceptar que se viva a su costa.
Desde aquí, propongo que no se regale nada a
nadie sin que conlleve una actividad que sea de interés
general.
La Gandia Real en la que creo, es aquella que
desea que en sus colegios el respeto y la autoridad sean
elementos importantes; no es la que entrega títulos a todos,
de manera indiscriminada, a costa de bajar el nivel de los
exámenes.
Es la que quiere que se tenga en cuenta, que
se valoren adecuadamente, los méritos del alumno.
En contra, otros, nos ofrecen una Gandia
Virtual, que dice auxiliar a todo el mundo pero que no es
capaz de resolver los problemas de los vecinos más
necesitados; que proclama el derecho de todos a una
vivienda pero que por el contrario llevan años sin construir
viviendas para estos ciudadanos.
Es la Gandia donde algunos, los mismos de
siempre, proclaman el derecho a un empleo y no hacen nada
para conseguirlo; y que afirman que el trabajo es un valor,
pero que día a día no dejan de menospreciarlo. De los que
hablan continuamente de servicios y que implantan – aquellos
que se implantan, claro – tarde y mal.
En cambio, la Gandia Real por la que vamos a
seguir trabajando, es la que crea empleo, la que construye
viviendas para todos, no solo para algunos, la que va a
permitir al trabajador vivir de su trabajo, la que da
oportunidades a los niños pobres, la que mejora las
condiciones de vida de sus jubilados, la que promociona y
crea espacios para los jóvenes y les facilita su formación,
la que une deporte y salud, la que pone en marcha políticas
de igualdad entre hombres y mujeres.
Es la que proporciona verdadera seguridad a
los ciudadanos y la que obliga a todo el mundo a acatar y
cumplir las leyes.
Es esa Gandia Real, la que queremos desde la
Plataforma de Gandia: la que nos obligue a presentar
resultados ante todos vosotros, la que nos obligue a hacer
valer los derechos de las personas, la que sea capaz de
alojar y dar un plato de arroz a aquel que lo necesite. |